Proyecto 01 · Macizo del Garraf

Casa Tajo

Una casa que no toca el suelo. Voladizo de hormigón sobre veinte metros de barranco, a un paso del mar.

«El cliente no quería tocar el terreno.»

El encargo llegó con una condición poco habitual: no excavar la ladera. La parcela, en uno de los barrancos calizos del Garraf que caen hacia la costa, obligaba a elegir entre excavar o volar. Estudio Roig levanta la casa sobre la pendiente — un volumen de hormigón armado que avanza veinte metros sobre el vacío del barranco, sostenido por un único núcleo de apoyo.

El resultado es una casa que se experimenta como una tensión constante entre el peso del material y la sensación de ingravidez de estar suspendido sobre el paisaje.

Sala de estar de Casa Tajo, suelo de cristal sobre el vacío del barranco

Sala de estar

El filo del voladizo

El salón ocupa la punta del voladizo. El suelo termina en cristal; debajo, veinte metros de vacío.

Cocina de Casa Tajo, vuelta hacia dentro con acceso a la entrada

Cocina

La única que da la espalda

Cerrada hacia el barranco, abierta hacia el acceso — la única estancia de la casa que no mira al vacío.

Comedor de Casa Tajo, mesa de hormigón con vista al mar

Comedor

Una mesa que no se mueve

Hormigón pulido fundido con la estructura del voladizo — una mesa que nació con la casa y no puede cambiar de sitio.

Dormitorio de Casa Tajo orientado hacia la ladera

Habitaciones

El volumen que sí toca tierra

Tres dormitorios retranqueados hacia la ladera, protegidos del vértigo que domina el resto de la casa.

Corredor-mirador de hormigón de Casa Tajo enmarcando la roca y el cielo

Mirador

Una grieta en el hormigón

Una abertura en el extremo del voladizo — el único lugar de la casa donde se toca el aire libre sin barandilla.

¿Un terreno que no se puede tocar?

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